Las várices son venas dilatadas y retorcidas que se forman debajo de la superficie de la piel. Aunque pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, son más comunes en las piernas y los pies. Muchas personas consideran que las várices son solo un problema estético, pero en realidad pueden ser un indicador de una condición más grave.
La presencia de varices con un diámetro por encima de 8mms es un aviso de un problema circulatorio importante, ya que generalmente esto traduce un fallo en el sistema valvular que permite una alta presión en la vena principal relacionada con esa válvula.
Esto produce, a lo largo de los años, una inversión importante del flujo sanguíneo en esa vena y una dilatación y progresiva ramificación de la misma con aparición de nuevas varices de gran tamaño.
Además el sistema de venas que todavía funcionan en forma adecuada se sobrecarga y en el tiempo puede progresivamente empezar a fallar venas o válvulas que originalmente estaban bien.
La presión de las venas es mayor cuanto más cerca del tobillo se encuentren, con lo cual en los fallos venosos de este tipo empiezan a aparecer las primeras varices en esta zona y con el tiempo la presión es tan alta y sostenida que produce lesión crónica de la piel con oscurecimiento de la misma que puede derivar en complicaciones.
Tratar las várices es importante por varias razones. En primer lugar, porque pueden causar molestias y dolor. Muchas personas experimentan sensaciones de pesadez, hinchazón y calambres en las piernas. Estos síntomas pueden dificultar la realización de actividades diarias y afectar la calidad de vida.
Además del malestar físico, las várices también pueden ser un signo de insuficiencia venosa crónica. Esta condición ocurre cuando las venas no son capaces de bombear la sangre de manera eficiente de vuelta al corazón. Si no se trata, la insuficiencia venosa crónica puede llevar a complicaciones más graves, como úlceras en la piel y trombosis venosa profunda.
Otro motivo es mejorar la apariencia estética. Algunas personas se sienten cohibidas por la presencia de várices en sus piernas y evitan usar ropa que las muestre. El tratamiento de las várices puede ayudar a mejorar la apariencia de las piernas y aumentar la confianza en uno mismo.
Después de someterse a un tratamiento, la mayoría de los pacientes experimentan una reducción significativa del dolor, la hinchazón y los calambres en las piernas. Esto les permite llevar una vida más activa y cómoda.
Recordemos que la insuficiencia venosa es una enfermedad crónica y como tal no tiene cura, pero si tratamiento. Una vez logramos, mediante el tratamiento, recuperar la salud de las piernas es necesario un control al año para poder mantenerlas sanas.
Es importante tener en cuenta que existen diferentes opciones de tratamiento para las várices. En Amelia tratamos los grandes vasos de forma absolutamente ambulatoria, sin cirugía, sin anestesia, sin necesidad de reposo. El paciente mantiene una vida absolutamente normal luego del tratamiento.
Conclusión
En resumen, tratar las várices es importante tanto por razones de salud como estéticas. El tratamiento puede aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la apariencia de las piernas. Si tenés várices, no dudes en comunicarte para determinar el mejor plan de tratamiento para vos.
